¿A quién no le gusta escuchar música? A mi me encanta,
podría pasar horas solamente escuchando música. Pero no soy ese tipo de
personas que viven por y para la música. Simplemente porque eso no es lo mío,
no se entonara ni una mísera nota, no se tocar ningún instrumento y dudo mucho
que consiga hacer algo de eso algún día, no estoy siendo negativa sino que
simplemente la música no es lo mío. Cuando en la escuela teníamos esa
asignatura que estaba relacionada con la música siempre la suspendía o incluso
me era más difícil aprobarla que las matemáticas.
La música me parece fascinante, es increíble como con unos
cuantos acordes nos puede transmitir unos sentimientos tan fuertes y a la vez
tan distintos según el tipo de canción que escuchas, que a veces me pregunto
como es posible que pueda transmitir sentimientos tan puros. La música nos puede
reconfortar más cuando estás pasando un mal momento que las palabras de
tus amigos intentando ayudarte, el músico no sabe lo que te está pasando ni
siquiera sabe de tu existencia pero aún así ha dado en el clavo y está expresando justamente lo que sientes de una manera que no puedes explicar ni
con tus propias palabras, pero si con música.
Aunque no sea algo muy conocido, la musicoterapia existe y reúne
todo lo bueno que tiene la música. La musicoterapia es la aplicación científica
de la música de forma terapéutica y puede ayudar e incrementar la salud mental de
los pacientes.
Triskelate
Las áreas de aplicación de la musicoterapia actualmente son:
Psicosis, Autismo, Enfermedades Psicosomáticas, Neurosis; Geriatría,
Bulimia-Anorexia, Discapacidad motora y sensorial, Rehabilitación,
Drogadicción, Embarazo, VIH, Enfermedades terminales, Cirugía, Terapia
Intensiva.
Shakespeare decía que
“la música puede originar la percepción de un silencio cada vez más elocuente,
y tan fascinador, en ocasiones, que dulcifique al triste, y al bueno, lo
incline hacia el mal”. Según los defensores de la musicoterapia, otro hecho que
viene a demostrar que se escucha con el alma, pese a la importancia de tener un
buen oído, es que uno de los mayores genios de la música, Beethoven, compuso
parte de sus obras estando sordo.
Los sentimientos humanos pueden reflejarse en toda la escala
musical y, de hecho, mientras el bemol es el signo musical más expresivo del
dolor, el sostenido presenta la frecuencia más clara de la alegría. Según
algunas teorías, la escala de do mayor es noble y franca, la de re mayor,
brillante; la de sol, guerrera; la de do menor, patética, y más tristes aún,
las de fa y sol menor.
La música hace que se establezca una mejor relación entra el
paciente y el terapeuta. Lo que permite lograr mejorías en los distintos
trastornos. En este proceso se recurre a distintas técnicas, según cada persona
y su tipo de problema.
- Para reducir el estrés se emplean los efectos fisiológicos de algunas músicas que al ser escuchadas generan un estado modificado de conciencia, en el cual la persona supera de forma creativa sus conflictos y las causas de su tensión nerviosa.
- Para abordar problemas como el autismo, se induce al paciente a que utilice su propio cuerpo y distintos instrumentos para que produzca sonidos que le ayuden a mejorar el manejo de sus manos, la relación con otras personas y la diferenciación del mundo que le rodea.
En mi opinión la musicoterapia tiene muchos aspectos
positivos pero está muy infravalorada, los musicoterapeutas tienen sus propios
estudios universitarios o de otros grados relacionados con este campo, eso quiere decir que esta terapia está
muy desarrollada pero aun así no se la tiene mucho en cuenta.
Gracias a la música se puede ayudar a las personas a superar
enfermedades, esto hace que la música se transforme en un arte cada vez más
importante para nosotros.
Y para finalizar aquí os dejo una canción que me hace amar cada vez más la música.
Bad things-MGK
